23 de octubre de 2014


Nuestro Día De La Madre…
Particularmente extraño, particularmente lleno del amor que nos fortalece a los tres, superando obstáculos, porqué no diferencias… Vivir los tres solos es toda una experiencia de vida a la que estamos dispuestos a vivir honrando, como nuestro angelito más especial nos enseñó.
Cande, para vos, por nosotros.
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18 de octubre de 2014


Un Día de la Madre perfecto para mí fue así…
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Mis tres hijos… Los amo con la vida, con el alma, con lo que queda de mí… Podré fallar mil veces pero mi amor por ustedes es incondicional. Amores, daría hasta mi último aliento por ahorrarles una lágrima de sufrimiento, un desengaño, un dolor más…
David, Karen, Cande (a vos, muñequita, besos al cielo…) A ustedes, todo lo que soy.

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15 de octubre de 2014


Hoy sólo me quedan palabras de eterno agradecimiento por tanto cariño demostrado a lo largo de tanto tiempo. Increíblemente pasaron años, tres años desde que todo comenzó, y aún al ver entre tantos miles de nombres, me asombra ver al pie unos cuantos que me son muy familiares, que se mantuvieron ahí desde el principio o se agregaron en algún punto de este camino de lucha y se quedaron ahí… ¡Gracias! Sólo resta decir gracias, y decir que si en algo la vida chiquita de Cande traspasó sus corazones, sea para ser sensibles en tantos otros casos de cientos de chiquitos con sus familias que sufren. En la unión está la fuerza, la unión de corazones que oran, que ayudan, que juntan lo que sea. Dar es un don que critican los que nunca lo experimentaron desde el corazón; los que fuimos bendecidos con esto sabemos que jamás podríamos retribuir ni un gramo de lo que sus corazones sintieron al movilizarse en pensamientos, oraciones, materialmente… Por tanto, tanto, y después de tanto, no me canso de darles las gracias; no cierren sus manos ni tampoco su corazón. Que Dios los bendiga… Vero

9 de octubre de 2014


Hoy un año sin vos, doce meses, trescientos sesenta y cinco días, nada más ¡pero es tanto!… El tiempo es relativo y doloroso cuando se vive así, esperando sin esperar nada, sólo que pase y que con él traiga aún más consuelo. Viniste como una brisa cálida, y así también de rápido te fuiste; llenaste mi panza, creciste en ella, me dejaste huellas de las visibles y de las que no lo son tanto, acariciaste corazones… ¡te apoderaste de tantos! Tu mirada fue impecablemente bella, pura, profunda, inocente; amor eterno y vida es lo que destilabas… Un 26 de junio de 2009 te tuve por primera vez entre mis brazos, un 9 de octubre de 2013 te dormí entre los mismos por última vez… Velé tus sueños por esos días que se hacían eternamente dolorosos, y lo único que le pedía a Dios era que si te llevaba que lo hiciera ya…, y a vos, chiquita, no quise pedirte que fueras más fuerte, tu fortaleza era algo que ya no quería comprobar… Me demostraste tanto que sé que no comprenderé ni el porqué ni el para qué, aunque a Dios le confío el todo por el todo y en nada le cuestiono los asuntos de esta vida que sin duda -bajo mi visión limitada- jamas entenderé. Me quedó la paz de lo que repito siempre: no me guardé ni un solo beso, ni una caricia, ni una canción, ni abrazos, nada… ¡locuras hice! ¡y por Dios que las volvería a hacer! Aunque la justicia terrenal sea lenta, y la impunidad contra la que luchamos sigue intacta (la situación con la obra social sigue igual), nada escapa de las manos de Dios…
Sé que envolviste -¡no sé cómo!- corazones aun a la distancia; fuiste, Cande, hija mía, el puente entre Dios y los que supieron ver y leer el “mensaje detrás del mensaje” y accedieron a corazón abierto y desinteresadamente a ser parte de ese mundo ideal que construimos para vos. ¡Fuiste feliz! ¡Sí! ¡Viviste feliz! Tuviste todo lo que necesitaste, ésa es mi paz, chiquita, aunque no comprenda en mi humanidad limitada porqué sufriste tantas cosas siendo tan chiquita para que al final tuvieras que irte… Igualmente, sé que en verdad estás en un lugar mejor, que nos desprendimos de ser egoístas y querer retenerte a cualquier precio; las posibilidades se agotaron cuando todo empeoró, empezar de cero en una recaída que en quince días de descubierta simplemente te llevó…, pero con ello se fueron los pinchazos, los remedios, las náuseas, las convulsiones, las temidas cirugías ¡de las que ya llevabas diez! Se terminó, y así tenía que ser…
Yo quede acá, siendo un poco tus piernas, tus palabras, tu mitad, tu casi todo… Cuando te fuiste me sentí mutilada, pero tus hermanos, siendo mi ancla perfecta, me equilibran y me amarran con el amor que siento por ellos, que nos lleva a seguir luchando como nos enseñaste; no podemos ser menos, esta vida, amor, hay que honrarla.
Ésta es mi última nota, nada hará que cambie lo que siento, nada aminorará mi duelo ni el mar reiterativo de mis mil palabras; todo terminó ese día en que te sentí que ya te ibas, me acosté a tu lado, nariz con nariz, dejé que durmieras apretada a mi pecho en perfecta calma, bañadita y perfumada… Te vestí con tu vestido de cumpleaños, el mismo de la foto que te ilumina tanto la cara, tus zapatitos blancos, tu pelito despejando tus ojitos que ya no me miraban…, te vestí con amor como sólo mamá puede, sabía que ya no despertarías, pero eso no importó… Necesité hasta último momento hacerlo, casi esclava por amor a vos… En cada acto dejaba mi alma, y con inmensa paz y dolor te dejé volar, paloma mía, mensajera de Dios… El mundo no es el mismo sin vos…, todo cambió ¡no te imaginás cuánto!, pero para vos todos dimos lo mejor… Mi reina, mi nenita de las mil sonrisas, ¡la vida que vivís con Dios no puedo imaginarla! pero sé que es perfecta, sé que voy a experimentarla el día que Él me llame… Estaremos juntas nuevamente, pero mientras tanto tengo que seguir esta vida, intentando honrarla, seguir hasta donde Dios quiera llevarme amor, hasta donde Dios quiera… Te amo por siempre con toda mi alma…
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4 de octubre de 2014


Hace un año atrás comenzaste a caminar un camino que no veía yo… No podía, no quería, no te pude acompañar… Dormías, y lentamente tu luz se apagaba, y yo sólo te acariciaba y te observaba, te perfumaba, y traté de adormecer mis mil sentimientos encontrados. Luchadora como yo no conocí ninguna, estas fechas me devuelven esos sentires, olores, sensaciones…, mi consuelo eterno es saber que estás con Dios… Cande, amor chiquito, te amo más allá de todo…
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21 de septiembre de 2014


Hoy, primavera sin vos, la más chiquita y bella de mis flores, mi pimpollo perfecto, puro, tan perfecto para este mundo que Dios decidió adornar su jardín con vos. Chiquitita, hija mía, no descubrí lo fuerte que podía ser hasta que me necesitaste así…
Sin duda estas fechas me dejan sabor a melancolía, esa extraña sensación de “deja vú”, sólo que con mis manos vacías. Duele ver cada árbol que florece, cada flor, cada mariposa, pero es un dolor que no mata, es el sentimiento simple de extrañarte tanto, aun con el consuelo de la profunda convicción de que estás en un lugar mejor sin dudas, pero para mí, que me quedé en este mundo, con esta vida, todo cambió de significado. Pero lo que sí entendí lo aprendí de vos, y es a vivir “mientras tanto”, así que sigo, esperando honrar tu legado aun en medio de mis mil imperfecciones y debilidades, mis fallas… Amor, eterno amor chiquito, sé que las flores que vos disfrutás son inigualablemente bellas, tanto que no puedo ni imaginarlas; yo miro aún lo terrenal, hasta el día que volvamos a encontrarnos… Te amo hasta el cielo y las estrellas, ida y vuelta, infinitas veces, y te prometo que seguiré, con tus hermanos, hasta donde Dios nos quiera llevar…

16 de septiembre de 2014


Cuánto te extraño… No puedo evitarlo, aún están tan frescos esos momentos, tan reales las sensaciones, cada caricia mientras dormías, tus pestañas, tus cejas… Casi podría contar cada uno de tus pelitos, tus marcas de guerra que acariciaba pensando siempre en contar esta historia desde lejos pero con vos al lado mío, y aunque no pudo ser, sé que descansás, amor… Y me quedé con tus besos, el sonido de tus risitas, tu voz llamándome, la tibieza de tu cuerpito tan acoplado al mío…, siempre, siempre tan buena, tan dócil, mi reina hermosa, chiquita… Te quedaste así, chiquita, de uñitas pintadas, de palabras a medias, de sonrisas eternas… Podría ahogarme en un mar de palabras y sentimientos que guardo en mi corazón y alma enteros, seguidos de la paz de haberte dado todo, todo lo que pude, amor, en mi limitada y limitada humanidad… Cande, por siempre…
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